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Ventana (esbozo de una melancolía, y un personaje) p.1

Updated: Feb 9, 2023

Una mirada a través de la ventana es suficiente para hacerte una idea de cómo es el mundo en ese particular instante en el que despiertas y tomas consciencia de que tus sueños -si los hubo- no son más que una realidad transitoria o de segundo plano. Sigues viva y hay un día entero por vivir. En ocasiones un día soleado te anima a levantarte de la cama, llevar a cabo la rutina de preparación, tediosa pero inevitable: lavarte, humectar tu rostro, quizá ponerte algo de maquillaje, vestirte según lo exigen los compromisos del día o tu estado anímico (a veces basta una camiseta y unos jeans y cualquier par de zapatos, otras veces hay que pensar). Después el desayuno, que, paradójicamente, suele ser el mismo, y es que pensar en qué comer a esa hora alarga la rutina,

la hace más pesada, incluso puede llegar a vencerte antes de hacer algo específico de ese día que comenzó con un vistazo a través de la ventana: un fragmento del árbol de ocho metros y, detrás, el cielo azul.

Son más las ocasiones en que un día soleado te desanima. Hay días que prefieres un cielo gris, un ambiente húmedo, de preferencia frío, con lluvia. La lluvia te gusta siempre, pero más en la mañana, nada conforta tu ánimo mejor que una mañana lluviosa, aunque no lo parezca porque te dan ganas de llorar, y con frecuencia lloras un llanto placentero que también te hace sonreír. Las mañanas lluviosas te hacen sentir alegre de una forma íntima que no cualquiera notaría, lamentablemente no son comunes.

Esta mañana el sol te resulta abrumador, te quedas acostada en la cama un largo rato, diciéndote que nada habrá de perderse si te quedas en la cama todo el día. En el fondo sabes que es verdad, pero también mentira. Es verdad porque el mundo no va a cambiar en nada si lo haces, pero es mentira porque, si lo haces, vas a sentirte culpable, irresponsable, has vivido demasiado y ese condicionamiento que te han trabajado desde niña no logras superarlo. Si te quedas en la cama, más tarde —quizás hoy mismo, quizá mañana— estarás angustiada, todo lo harás con prisa, con una sensación latente de tardanza, de haber perdido algo antes de levantarte y lavarte la cara y todo lo que sigue. Todo se sentirá desfasado, fuera de tiempo y lugar, aunque no se haya perdido nada. Este mundo no es gentil con las personas nocturnas que, además, tienen inclinaciones melancólicas.

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