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Ventana (esbozo de una melancolía, y un personaje), p.3

Updated: Jun 27, 2023

En general, te gusta despertar sola. En un día ordinario entre semana casi nadie entiende tus despertares tardíos, tu reticencia a levantarte, tu actitud áspera en las

mañanas. Eres una amante generosa en las noches, pero en las mañanas se te dificulta ser gentil. En algunas relaciones eso ha sido problemático. No te causa conflicto, hace tiempo asimilaste que no estás para sonreírle a nadie en las mañanas. Si tus días melancólicos les causan problemas a los demás, pues eso es, problema de los demás. Por eso te has dicho -aunque aún no te convences-, que eres una mujer solitaria. Tienes 36 años y la última vez que pasaste la noche con alguien fue un hombre mal depilado con calzoncillos de gigoló. Es triste. Hay que aclarar que no te gustan los hombres, y, aunque te gusta tener sexo con ellos, siempre que lo haces te arrepientes.


La ventana está abierta, la persiana abierta unos centímetros. La noche fue calurosa, seguramente fuiste tú quien abrió la ventana, pero no recuerdas haber abierto la persiana. Piensas en Galia, Galia que levantaba la persiana en cuanto se levantaba de la cama y tú se lo recriminabas. A ella le gusta la luz y a ti la oscuridad. No, no la oscuridad, sino la penumbra, sobre todo la penumbra controlada. Eso es lo primero que te atrajo hacia la arquitectura. La luz, para ti, es el elemento primordial del hábitat de cualquier ser vivo. Todos los animales construimos o elegimos nuestros espacios basados, antes que nada, en las condiciones específicas de nuestra visión, que, a su vez, repercuten en nuestra percepción de seguridad y bienestar. Incluso los animales que habitan lo más profundo del mar —ciegos o bioluminiscentes—, donde la carencia de luz, a los seres humanos, nos parecería el vacío, la inexistencia, viven en las condiciones sensoriales que les corresponden. Eso siempre te ha fascinado, que en un mismo hábitat coexistan animales que producen su propia luz y animales que no necesitan luz en absoluto. Con las plantas ocurre lo mismo. Toda la vida en este planeta es de tierra, aire y luz (¿el agua es el aire de los peces?). De un juego de esos elementos ha de componerse un edificio. De cierta forma, tus diseños se basan siempre en las propiedades básicas de la luz (reflexión, dispersión, refracción y difracción), por eso te especializas en diseñar restaurantes, cafés, tiendas de ropa y diseño. Ahí es donde mejor se pueden controlar las condiciones de iluminación con el propósito específico de modular los ánimos.


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